Inteligencia Emocional
Blog Bibagu 13 minutos

8 formas de aplicar la inteligencia emocional en el trabajo

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Todos/as sabremos que la gestión emocional son procesos que nos permiten identificar y manejar las emociones, en este caso en el contexto del trabajo. Sin embargo, en este artículo vamos a desviar el protagonismo hacia uno de los factores indispensables para conseguir gestionar las emociones: la Inteligencia Emocional (IE) 

Se trata de, nada más y nada menos, una de las necesidades más básicas y útiles en el entorno laboral. Un aspecto que hace el día a día en el trabajo mucho más fácil y llevadero, más agradable y muchísimo menos problemático.  

Al final del artículo, todos/as los/as lectores/as habréis entendido el porqué de esta rotunda afirmación que nos hemos sacado de la manga; y veréis que, en realidad, estamos en lo cierto: 

Reciclamos los apuntes de Inteligencia Emocional

¿Qué era la Inteligencia Emocional?  

Si tiramos de apuntes, muchos/as podremos recordar que, según Salovey y Mayer (1990), dos de los primeros líderes en el tema, la IE es la capacidad de reconocer, evaluar, discernir y manejar las emociones. De esta manera la persona es capaz de controlarlas para guiar su pensamiento y conducta y adaptarse al entorno. A su vez incluye también las capacidades de reconocimiento, comprensión, interpretación y de respuesta a las emociones de otros/as. 

¿Qué importancia tiene la Inteligencia Emocional?  

Respondiendo directamente a la pregunta, ¡Mucha! Incluso para el éxito en la vida en general, ¡Fíjate tú!

Tanto, que muchos psicólogos se refieren a la Inteligencia Emocional como una cualidad todavía más importante que incluso el coeficiente intelectual. Y más concretamente, es clave en el éxito laboral. 

¿Por qué hablamos de la Inteligencia Emocional en Bibagu? 

En primer lugar, ¿por qué no? 

Pero volviendo al tema, vamos a hacer mención a Daniel Goleman y sus importantes aportaciones sobre el tema, que en su libro Emotional Intelligence (1995) define la IE como una capacidad para identificar y gestionar nuestros sentimientos, motivarnos a nosotros/as mismos/as y gestionar nuestras relaciones interpersonales.  

Y no solo eso, sino que también define 5 características que consideraba indispensables para poder desarrollar este tipo de inteligencia emocional:

  • La autoconciencia emocional
  • La autorregulación
  • La motivación
  • La empatía
  • La habilidad social

Desde Bibagu le damos importancia a estas habilidades, sobre todo relacionadas con la cultura y ambiente laboral. Precisamente, son características que, aplicadas en el entorno laboral, crearían un ambiente de trabajo inmejorable. Es por ello que tratamos de detectar la necesidad a través de nuestro servicio para después darle solución.

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¿Por qué la Inteligencia Emocional impacta en el Ambiente Laboral?  

Cogiendo la base de Goleman y trayéndola a nuestro terreno (y adaptándola), podríamos decir que, en el contexto laboral, la IE significaría automotivación, persistencia, empatía, capacidad de negociación y relaciones interpersonales, … Lo que, a su vez, se traduciría en: un buen trabajo en equipo, cooperación, aprendizaje y apoyo mutuo entre compañeros/as, …  

En un entorno laboral en el que la nueva normalidad exige cada vez más estabilidad emocional, flexibilidad, adaptación, manejo de situaciones de la incertidumbre, y un largo etcétera, resulta más que evidente que la IE ocupa un papel esencial en nuestro día a día laboral. 

¿Cómo aprovecharnos de la Inteligencia Emocional en el entorno laboral? 

  • Mejora el ambiente laboral 

Características básicas de la Inteligencia Emocional como la empatía y las habilidades sociales, son aspectos básicos también a la hora de establecer relaciones interpersonales. Y mantener buenas relaciones con nuestros/as compañeros/as, lógicamente, es la base de un buen ambiente laboral.  

Además, la IE nos enseña a regular nuestro estado de ánimo para facilitar la convivencia con otras personas. Y, por último, la capacidad para gestionar nuestras emociones nos ayuda a gestionar mucho más correctamente cualquier tipo de conflicto con otras personas. 

  • Mejora la resolución de conflictos 

Tal y como acabamos de mencionar en el beneficio anterior, las personas con una alta IE suelen ser mejores resolviendo problemas, o tienen más facilidad para ello. La IE implica tener la capacidad de ayudar a los demás, sobre todo en situaciones más comprometidas, de gestionar correctamente los desacuerdos y de sacar soluciones. 

  • Aumenta la motivación 

Especialmente, cuando se trata de mandos superiores con personal a cargo, la IE les ayuda a motivar a los miembros de sus equipos. Además, la capacidad para potenciar a los empleados y el hecho de respetarlos, teniendo en cuenta que cuando una persona nos respeta nos hace sentirnos bien, pueden ser otra fuente más de motivación. 

  • Mejora el rendimiento laboral 

La autoconciencia, autorregulación y motivación aportan a lograr una mayor productividad y crecimiento, ya que aumentan nuestra capacidad para tomar decisiones acertadas, de establecer y mantener relaciones y de afrontar eficazmente el estrés y los cambios. Y todo ello contribuye a reducir costos asociados a rotación y el ausentismo del personal, así como con el bajo rendimiento. 

  • Facilita el trabajo como líder 

La Inteligencia Emocional ayuda a desarrollar varias habilidades, entre las cuales se encuentran habilidades típicas de un buen líder. Por lo tanto, le ayudará a generar cambios, alcanzar metas e influir en otras personas de la manera más adecuada, consiguiendo el compromiso de su equipo para con el logro de objetivos en común. 

Asimismo, la IE ayuda a los líderes a comprender los diferentes puntos de vista, a facilitar la resolución de conflictos y el establecer un punto medio en los desacuerdos, a encontrar la mejor solución para todos, a fijarse y prestar más atención a los demás, a ayudar a la gente a sentirse escuchada, etc.  

  • Facilita el desarrollo de los procesos, el intercambio de ideas y evita el conflicto 

Ya que, con las habilidades mencionadas para mejorar el rendimiento de los equipos, junto con la empatía y las habilidades sociales, se genera una mayor eficacia interpersonal, una adecuada capacidad de trabajo en equipo y una capacidad de negociación mejorada. 

  • Aumenta considerablemente el autocontrol 

La capacidad de gestionar las emociones, pensamientos y acciones mejora considerablemente procesos como la toma de decisiones, el control del estrés (en cualquier situación), y además aumenta el interés y hace que se mantenga, facilitando así el enfoque en las metas. 

  • Mejora la capacidad de adaptación 

Es una de las habilidades que facilita la IE. Permite que la persona sea más flexible, por lo que ante cualquier cambio, contratiempo u obstáculo, será más capaz de modificar y corregir las conductas que no son adecuadas o efectivas, y adaptarlas a la nueva situación. 

  • Fomenta una comunicación interna más efectiva y fluida 

Cuando sabemos empatizar, comprender y conectar con las personas que nos rodean, tanto nuestra relación interpersonal con ellas como la comunicación se vuelven mucho más fluidas, comprensivas y, por lo tanto, más efectivas. 

Aplica la Inteligencia Emocional en el trabajo con estos 8 consejos, para aprender a gestionar emociones

  • Desarrollar el autoconocimiento 

Es decir, ser más conscientes de nosotros/as mismos/as, practicando el reconocimiento de las propias emociones. Esto implica, en primer lugar, aprender a identificar las emociones que vivimos, cómo las vivimos y entender qué es lo que las genera.

En segundo lugar, debemos tomar conciencia de cómo influyen esas emociones en nuestra conducta, y trabajar para conocer. Darnos cuenta cómo nuestras emociones determinan nuestra forma de responder, de tomar decisiones, de actuar, de relacionarnos, etc. Podemos practicarlo realizando de vez en cuando una pequeña pausa para identificar cómo nos sentimos, por qué, qué es lo que provoca esa emoción e identificar también de qué manera influye en nuestras acciones o nuestra conducta.

Por último, debemos conocer los puntos fuertes y débiles de nuestras emociones, es decir, reconocer nuestras emociones negativas y analizar cómo nos afectan, tanto a nosotros/as mismos como a las personas que nos rodean (compañeros/as de trabajo), y las consecuencias de ello. Por ejemplo, cómo hacen cambiar nuestra forma de comunicarnos con los demás, cuándo y por qué surgen esas emociones negativas, cómo podríamos manejarlas,… 

  • Identificar situaciones de estrés y/o ansiedad 

Es una de las formas más básicas de empezar a aplicar la IE. Se trata de un ejercicio que permitirá evitar situaciones incómodas o problemáticas. Y es que de eso trata precisamente de identificar dichas situaciones, en las que nuestro nivel de estrés suba, e intentar evitar que ocurran.  

En este punto, también podríamos llegar a gestionarlo, buscando la forma de enfrentarlas, o de manejarlas para que jueguen a nuestro favor. Está claro que no siempre podemos controlarlo todo, pero hay algunas situaciones que sí: levantarme antes y salir de casa antes para llegar puntual al trabajo, y con un mejor humor que habiendo llegado deprisa, corriendo y encima tarde; proponer otras opciones como alternativas a las situaciones que nos generan estrés y/o ansiedad; pedir ayuda para organizarnos, si lo que nos estresa es la falta de organización o las tareas de más; etc. 

  • Desarrollar la autorregulación 

Empezando por tener presentes nuestras metas y ser conscientes de nuestro lugar en la empresa y de qué esperamos de nosotros/as mismos. Incluso pedir a nuestros responsables información sobre lo que ellos/as esperan de nosotros. Si conseguimos tener nuestros objetivos en mente, nos será más fácil evitar irnos por las ramas y dejar ir situaciones en nuestro día a día que no nos son rentables, y podremos concentrarnos en lo que de verdad tenemos que hacer y enfocarnos en lo importante. 

Por otro lado, podríamos buscar técnicas que nos ayuden a lidiar con el estrés. Una técnica podrían ser ciertas aficiones, por ejemplo, y tener quehaceres fuera del trabajo, o el ejercicio físico. 

Además, debemos pensar siempre antes de actuar, ya que las emociones pueden llegar a nublar nuestro pensamiento e incluso a cegarnos, y hacernos reaccionar de manera parcialmente (o incluso totalmente) inconsciente. Respirar y tomarnos unos minutos antes de responder para controlarnos, puede marcar mucho la diferencia.   

Por último, debemos ser realistas. Los problemas y los dramas existen, en el día a día de todas las personas del mundo. Debemos aceptar este hecho y que la frustración y la incertidumbre forman parte de cualquier entorno de trabajo. Si es posible, tenemos que intentar afrontarlo con una actitud más o menos positiva. 

  • Alejarnos de situaciones y personas tóxicas o de influencia negativa 

La negatividad tiene un impacto muy significativo en las personas y cualquier influencia negativa puede afectar a todos los ámbitos de nuestra vida. En el trabajo, todo cuesta más cuando trabajamos codo con codo con esa negatividad; aunque no seamos conscientes de ello, al final del día es como si nos hubiesen puesto una carga física sobre la espalda. Por ello es muy importante acercarnos a influencias positivas y dejar de lado, en medida de lo posible, las negativas, y estar cerca de aquellas personas que aporten, nos apoyen y generen un ambiente más animado y positivo.  

En caso de que estemos hablando sobre situaciones u oportunidades, debemos asegurarnos de aceptar únicamente las que nos sean realmente rentables o nos aporten valor y nos hagan crecer. Si no, no merecerán la pena. 

  • Optimizar nuestras habilidades sociales 

Escuchar a nuestros/as compañeros/as (mediante la escucha activa), prestarles la debida atención, apoyarles en lo que necesiten de manera asertiva (es decir, sin dejar nuestras necesidades y prioridades de lado), mostrar interés por ellos/as y por sus proyectos, evitar conflictos o ayudar a gestionarlos desde la calma y la neutralidad,… 

Por otro lado, la empatía es una de las habilidades más importantes a la hora de relacionarnos con otras personas, por lo que será un factor indispensable a potenciar. Debemos ser capaces de ponernos en el lugar de otra persona, reconocer y entender cómo se siente, y también saber responder ante ello.  

Entender los diferentes puntos de vista de los demás también es un paso importante que realizar. Se trata de saber en qué punto se encuentra la otra persona, entender qué quiere decir y su forma de ver la situación. 

  • Desarrollar el autocontrol emocional 

Podría ser, por ejemplo, realizando acciones como: fomentar la comunicación de nuestros pensamientos y sentimientos; aprender a poner nuestros límites y a aplicar la asertividad, es decir, a decir “no»; mantener una actitud lo más positiva posible, intentando controlar nuestro estado de ánimo (sobre todo en situaciones más difíciles); practicar Mindfulness o realizando técnicas de respiración; etc. 

También podríamos, por otro lado, evitar acciones como complacer a todo el mundo, ya que es algo a lo que nunca podremos llegar; quedarnos con lo negativo y no sacar nada positivo de cualquier situación; polarizar, ya que no todo es blanco o negro, bueno o malo; catastrofismos, esperando lo peor; darles demasiadas vueltas a situaciones que no sabemos si ocurrirán o no; realizar juicios de valor; etc. 

  • Hacer oídos sordos 

¡Sí, exacto! haz oídos sordos ante rumores, problemas ajenos, etc. Ignóralos y enfócate o céntrate en limitarte a tu trabajo. No dejes que cualquier factor externo obstaculice tu trabajo ni tu día a día, ni que tenga influencia negativa en ti mismo/a. No se trata de volverte antisocial ni nada parecido, pero haz un balance y aprende a concentrarte en tus tareas, sobre todo en esos días malos en los que el ambiente de trabajo no sea precisamente el mejor. 

  • Formación en Inteligencia Emocional y/o gestión emocional 

Si lo ves necesario o simplemente te genera curiosidad, o si crees que podría ser beneficioso tanto para tu trabajo como personalmente hablando, propón o pide cierta formación en el tema. Quizás no se haya hecho porque es algo que todavía ni se había planteado antes, pero puede ser interesante adquirir conocimientos, habilidades y herramientas básicas. Por ejemplo: afrontar con tranquilidad situaciones conflictivas o complicadas, incrementar el bienestar y la salud emocional, tener un mayor grado de autoconocimiento, mejorar capacidades como la gestión del estrés o de adaptación, …

Cómo puedes comprobar son muchos los beneficios y aplicabilidades de la Inteligencia Emocional. Un ámbito que desde Bibagu lo analizamos para generarte unas soluciones adaptadas a cada caso a través de nuestra plataforma de gestión de equipos. Si quieres saber más haz clic en el siguiente botón.

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